Domingo típico del NOA, donde se valoriza el término “del interior”: los que están dentro, conteniendo más no contenidos, ocultos, percibidos e imprescindibles. Bajo la galería enmarañada por una antigua parra, se discute sobre el rol de la universidad y la cultura nacional y popular
| Universidad e independencia. Imagen de Gringo Bongiovanni. |
Una reunión informal generada por actores que se relacionan por amistad, la que crece de la afinidad y los puntos de contacto (aún en diversidad) que generan el respeto a la memoria, compromiso con el presente y acción hacia el futuro, se plantea discutir esta vez el papel de la universidad pública, tema disparado del motivo formal inicial del cónclave: una escucha crítica sobre las palabras de Álvaro García Linera en ocasión de su conferencia magistral en la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) el 5 de noviembre de 2021.
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“La primera característica de esta segunda oleada progresista, es que no es fruto, a diferencia de la primera oleada, de grandes movilizaciones o insurrecciones sociales. Resultan ante todo de una recuperación democrática electoral de derechos; a diferencia de la primera que fue ante todo una conquista plebeya de derechos, luego consagrada y ampliada electoralmente.”
“Una segunda característica es que estamos necesariamente ante liderazgos administrativos no carismáticos. No hay una relación de efervescencia emotiva de la sociedad popular con sus líderes, y eso sin duda también va a afectar las propias audacias a las que la sociedad puede empujar a sus líderes, y a las que sus líderes se animan a avanzar.”
“Los nuevos proyectos de la segunda oleada progresista son portadores de iniciativas administrativas y defensivas de lo popular; no se plantean construir una nueva economía, un nuevo estado y una nueva sociedad sino parar el asalto neoliberal de los recursos públicos o dar continuidad a lo realizado en la primera oleada.”
“Una cuarta característica de esta segunda oleada progresista es que tienen al frente a un partido Conservador, a una fuerza conservadora opositora: reaccionarias en sus objetivos, renovadas en sus métodos de reacción y de lucha y enfurecidas en sus convicciones. Ésta es una característica distinta que no experimentamos en la primera oleada.”
En este contexto reflexionan actores de la cultura popular y profesores universitarios
Ariel Gamboa, músico, compositor, charanguista, profesor Nacional de Danzas Nativas e Instrumentos Autóctonos en la UNA: “Porque debemos pensar que la virtud de haber generado una universidad nacional, popular y gratuita debe servir para, o desde, una sociedad x, hasta una cuestión laboral. También cumple una función social, que debe cumplir, por eso nosotros tenemos que discutir que universidad queremos. Gastar presupuesto para lo personal no tiene sentido, ahora, con una función social sí."
Gerardo Juncos, artesano, gestor de cultura popular: "Si vamos a discutir que universidad queremos ya estamos discutiendo desde atrás… porque hay ya divididos los tipos de conocimiento: no se lo considera universitario y hay un conocimiento que es popular, que tiene valor. No es menor corte y confección o fontanería. Te limitan poniéndole universidad popular, “este otro conocimiento no sirve”, ya nos discriminaron hace rato. El conocimiento es de todos, no se puede sumar como patrimonio."
AG: "Vos tenés una universidad donde Jaime Torres no puede dar clase, es un concepto que hay que rever: ¿Cómo un tipo del folclore, en el departamento de folclore no puede dar clase porque no sabe leer música? Y vos te lo perdés. Desde la primera universidad del mundo, en Irak, en Bagdad, que era antes llamado un centro del conocimiento, o en Alejandría la Academia. Con esos nombres ya te manejan la casta. El asunto es hacia adonde se direccionan las cosas. En la UNA tenemos que dar la discusión, desde nosotros que somos artistas populares: ¿entones un folclorista popular no puede participar en la usina de generación del arte? La discusión pasa por que estas primeras generaciones de egresados que vienen de sectores populares no terminen como 'Mi hijo el dotor': yo me hice universitario y mi familia no sabe nada. No romper lo que fue el objetivo de la creación en los ´50 de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). El problema está en la división: si la información no se convierte en conocimiento y el conocimiento no se convierte en sabiduría, es el caso de 'Mi hijo el dotor'."
GJ: "El reniega del saber que representa la sabiduría. Se puede entrar por otras puertas a esa sabiduría, seguir huellas."
Silvia Zeballo, bailarina, coreógrafa, docente y actriz: "En la industrialización, la mecanización y la tecnologización de la humanidad se pusieron esos valores en un lugar de mayor importancia y se desdeñaron la cultura, lo humanístico, lo sensible o artístico. Además con el acceso y la masificación de la comunicación a través de internet, el acceso está disponible a una cantidad impresionante de información sin filtro, de la cual no se sabe si es toda correcta, si es suficiente, si es completa, si es manipulada, y si está disponible solo para la porción de sociedad que tiene acceso."
Los nuevos formatos, pantallas, mundo virtual y digital
GJ: "Por otra parte, también puede ser fascinante el nivel de información correcta que está al alcance, sin desmerecer lo hermoso que era cuando de chicos fatigábamos el atlas y la enciclopedia. Me alucina el acceso, aunque este seleccionado, pero si no tenés las herramientas para usar esa información, se genera esta diferencia entre acopiar conocimiento y lograr sabiduría. Es una sutil diferencia: conocimiento le llamamos a saber hacer algo; sabiduría es para que es ese saber, donde usarlo, sacar lo innecesario. Y está el problema de la adecuación, como encajar en las nuevas formas, situémonos en la invención de la imprenta por Gutemberg: imaginemos la fantasía, no probable, que un joven campesino hubiera tenido acceso a leer libros, su padre lo hubiera increpado “¿Qué haces ahí perdiendo el tiempo mirando un papel? ¡Andá a sembrar papas!”
Marisa Hito, bailarina, coreógrafa y docente: “Eso pasa ahora con los chicos y las pantallas, y la tecnología. Y no logramos absorber biológicamente estos cambios, apenas somos los instrumentos de estos cambios, testigos. Y las sabidurías ancestrales ¿Cuántas enseñanzas, cuantas historias nos cuentan los vidaleros? No es un tema para analizar, no es para solucionar, es comprender simplemente, son cosas que nos superan, tenemos los medios, manos, cerebro y comprensión, y tenemos que lograr que estas cosas caminen.”
AG: “Bueno, pero yo quiero saber cómo avanzar, como los podemos doblegar, porque por ahora el poder nos está venciendo en esta pelea. Ponen la información que quieren ¿es profunda esa información? ¿O es más bien superficial? ¿Cuál es el impacto en los estudiantes?
Lo profundo es combinar los saberes que tenemos como comunidad con estos medios a nuestra mano, tecnológicos, universitarios, de propagación."
MH: “La cuestión es no ponerse a mirar eso desde un lugar ingenuo y si situarse en un lugar crítico. Cuando éramos chicos escuchábamos, nos advertían “no metas los dedos en el enchufe”, esto es, desde un espíritu despierto y crítico podemos estar al tanto de los beneficios como cuidarnos ante lo que se impone para manipularnos o influirnos. Los chicos tienden a desarrollar rápido la relación y la aptitud con este mundo de las pantallas, pero necesitan desarrollar otras habilidades para poder ser críticos de las tecnologías, y para la vida misma: la motricidad, la conciencia del cuerpo. Hay un cuento que trata ese problema que se llama “Pulgarcita” por el protagonismo de los dedos pulgares en esta realidad.”
AG: “¿Cómo hacemos? No es cuestión de terminar siendo, en esta evolución, la tribu de los tipos piolas, porque es un papel que solo lleva a atajar penales, y cuál es la proyección.”
MH: “El papel de Canal Encuentro y Paka Paka contra Cartoon Network y Disney con las princesitas, los príncipes, bajando el post colonialismo/neoliberalismo y el lenguaje neutro. Paka Paka por ejemplo tiene series que manifiestan un tiempo pausado, los personajes se escuchan, tienen otra frecuencia, se da lugar al tiempo para que el niño perciba de una manera que no sea toma y daca.”
Dice J. Martín Barbero (1982) en Memoria narrativa e industria cultural
Acerca del producto comunicación y la apropiación por parte de las culturas populares:
"Ese otro mundo de existencia del relato popular: algo toscamente impreso y en papel periódico , que no se adquiere en las librerías sino en la calle o en el mercado... Pregunten a un campesino por el mundo en que hace su vida y podrán constatar no solo la riqueza y la precisión de su vocabulario sino la expresividad de su saber "contar". Pero pídanle que lo escriba y verán su mudez. Lo cual nos plantea, en positivo, la otra cara, la de la persistencia de los dispositivos de la cultura oral en cuanto dispositivos de enunciación de lo popular y ello tanto en los modos de narrar como de leer.
Mirado desde la crítica culta el relato popular es reducido a su 'fórmula', a su agotamiento en el esquematismo, la repetición y la transparencia de las convenciones."